Corrían los años 50-60 y gran parte, o más bien, casi todos los hermanos de la Ti Luisa, de La Duda emigraron. Eran tiempos en los que la actual España despoblada sufría una sangría de despoblación importante; La Campiña de Valencia de Alcántara no iba a ser menos.
Los 5 hermanos de la Ti Luisa, de La Duda (2 varones y 3 mujeres) emigraron, por lo que tengo entendido, primero al País Vasco y más tarde a Cataluña.
Aquellas regiones el dictador Franco quiso industrializarlas, creando así la zona franca, un territorio con una importante explosión industrial que precisaba de multitud de trabajadores llegados principalmente de Andalucía y Extremadura. Pero esta cuestión no nos interesa Desde La Duda, es un dato simplemente para contextualizar la emigración de La Campiña de Valencia de Alcántara y de los hermanos de la dudosa Luisa Díaz.
Los hermanos de la ti Luisa, de La Duda se comunicaban por carta y más tarde por teléfono con su hermana, en aquellos tiempos, bien saben los lectores de este blog, que las comunicaciones “eran las que eran” y la inmediatez a la que hoy en día estamos acostumbrados no existía. Todo iba, por suerte, más despacio, más tranquilo…
Pero vayamos al título de esta nueva entrada en Desde La Duda: Generaciones e intercambio cultural. La emigración de tía Chencha, la tía Tere, tía Cati, tío Zei y tío Joaquim provocó que éstos echaran sus raíces en Cataluña y por ende un intercambio cultural entre la Extremadura que dejaron y las nuevas oportunidades de la Cataluña que les recibió.
Han pasado muchos años, tío Zei, quien conoce como el que más estas tierras dudosas (fue muchos años cabrero por estas sierras) se quedó con la casa de la ti Águeda, la madre de la Ti Luisa, de La Duda; la bisabuela de quien escribe. Y, al menos, dos veces por año una de sus nietas vuelve al pueblo para verle y estar en familia.
El otro día pasamos un día estupendo en La Duda, en territorio rayano, en tierras extremeñas, mirando a Portugal, pisando España pero con gastronomía catalana: calçots y butifarra. Una rica calçotada en un intercambio cultural resultado de la triste emigración de los años del franquismo. De nuevo, este territorio volvía a ser dudoso: ¿Extremadura, Cataluña; Cataluña, Extremadura? Cultura y tradiciones mezcladas, dos cuestiones que nos enriquecen.El día salió algo nublado, pero pronto el sol de Semana Santa brilló, otorgándonos un día luminoso en el que recordamos viejos tiempos de la mano del Tío Zei, mi madre, la prima Aurora o mi tío Juan. Subimos al Montinho a tomar café y por el camino nos encontramos con el ti João dos Brezos, pero lo que su mujer nos contó se merece otra entrada en el blog. Al igual, que en otro momento, para no hacer más larga esta lectura, os hablaré del tío Zei y sus visitas a El Pino con su camión.
He tardado algún tiempo, demasiado, en volver abrir esta puerta virtual Desde La Duda, prometo no tardar la próxima vez tantísimo, porque creo, que entradas como estas merecen la pena tanto como lo que enriquecen las relaciones entre generaciones e intercambios culturales…






