miércoles, 26 de octubre de 2016

La vida y el agua o... ¿el agua y la vida?

Corrían los años de la posguerra, Las Casas de La Duda estaban en pleno apogeo. Mientras el caudillo Francisco Franco Bahamonde miraba para el resto de España, lo mismo hacía su homólogo, Antonio de Oliveira Salazar en Portugal. Sin embargo, los Dudosos de la raya/a raia se miraban mutuamente. Aquí, en La Duda, no existían las fronteras, no existían las divisiones políticas, no existían las diferencias, por no existir no existía ni el portugués ni el castellano, existía... "el portuñol". Y además, por no saber, no sabían qué era Portugal y qué era España, pero eso ya lo sabemos, ¡estamos en La Duda!

Bueno, pues en La Duda, existía y existe un "regato", el que ahora hace de frontera física, el mismo que cogiendo aguas de unos regatos y de otros, forman la Rivera de Avid, el "río" de Valencia de Alcántara. De este regato beben Las Casas de La Duda, de los manantiales que del interior de nuestro planeta borbotean el agua: la vida.

Las aguas de estos manantiales, ¿de quiénes eran? ¿españoles, portugueses? ¡Quién sabe! ¡Estamos en La Duda! Pues no, se sabía. Los Dudosos españoles y portugueses estaban muy bien organizados, aquello no era España ni Portugal y sus aguas, mucho menos. Las aguas se las repartían por días, unos días para España, otros para Portugal. A tan solo unos metros de uno de los manantiales, construyeron unos "apartaderos" en los que cada uno tenía su "apartado"; y de ahí, salen actualmente las "gomas" de agua para Juan "el changarrilla" y para quien escribe. Ya no hay para Portugal, pero no porque no les pertenezca, básicamente porque Las Casas de La Duda portuguesas están abandonadas, !si la Tí Vitorina viese su casa! Antes, en lugar de "gomas" salían de esos apartados "regateras" para cada finca, las cuales vertían en alguna que otra alberca.

Todo este trasiego de la vida, del agua, no era "paz y amor", en ocasiones las disputas por la misma salían a relucir, e incluso el famoso "guarda ríos" metía baza. Tal fue así, que el Ti Jose, de La Duda se le ocurrió la genial idea de solucionar todo esto, al menos la parte que le tocaba, por sus intereses. Y se fue al notario...

En este acta de notoriedad de las aguas, inscrito en el Registro de la Propiedad de Valencia de Alcántara, el notario dio fe que desde "toda la vida" se habían cogido las aguas, con una cantidad aproximada de M3 diarios sin que nadie hubiera puesto impedimento. El notario se desplazó hasta La Duda, observó el apartadero, midió la distancia que hay desde el mismo hasta la primera alberca a la que vierte, la cual la midió también así como la segunda alberca a la que vierte la segunda. Y por supuesto, la distancia que hay de ésta hasta el regato nuevamente.

El tío Jose, de La Duda, era persona sensata, avispada y perspicaz, así resolvió el problema con el guarda rios y con cualquier posible vecino que coja más agua de la cuenta. Y lo quedó solucionado ante Notario para los restos, porque la vida da muchas vueltas, al igual que el ciclo del agua, porque la vida y el agua o... el agua y la vida?

7 comentarios:

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  2. ¡Qué perspicaz el ti José y qué adelantado a su tiempo! Porque yo no dudo de que las guerras (que ahora se hacen por petróleo) en un futuro se harán por el agua.
    Por cierto, es impresionante el caudal que tenía la fuente dudosa en plena sequía ¿Qué será cuando llueva de verdad? Y está claro, fuente de agua, fuente de vida...

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  4. Me encanta que estés tan inspirado, Diego. Enhorabuena por este blog y sigue escribiendo que estoy ávida de historias de la Duda!

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  6. El agua, la duda y la vida siempre han sido, son y serán fuente de alegría, discordia y maravilla.
    Me ha gustado mucho tu artículo.
    Un abrazo.

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    1. Me gusta que te guste, ya me voy dando cuenta que "eres de las mías". Otro abrazo.

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