También recuerdo que era nuestra "televisión", te podías pasar las horas mirando para la lumbre, aunque ello supusiese quedarte medio ciego por el humo que desprendía. Son recuerdos entrañables, nostálgicos... recuerdos como cuando era la matanza, en pleno invierno, y tras acabar un duro día de trabajo "matancil", mi madre nos bañaba junto a la lumbre con agua muy calentita. Por supuesto, agua calentada al fuego de un buen tronco.
Recuerdos como cuando íbamos los sábados a La Duda a ver a mis abuelos, sábados de otoño o invierno, lluviosos y todos nos poníamos alrededor de ella, sentados en unas sillas bajitas que tenía mi abuela... Recuerdos como cuando en Navidades nuestro abuelo, sin que nos diésemos cuenta, arrojaba unas gotas de agua y nos decía: "ya ha nacido el Niño Jesús, ya ha "meao" (¡bendita ingenuidad infantil!).
Aquellos recuerdos cuya protagonista era la lumbre siempre quedarán en nuestra memoria, en nuestra retina, en nuestra memoria olfativa... A partir de ahora, con esta nueva chimena, comenzarán a escribirse nuevos recuerdos "Desde La Duda..."
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