19 años después, el pasado domingo volví a La Duda. Diréis que no es cierto, pero ya sabéis que no solo existe una Duda. 19 años después volví a cruzar el umbral de aquella puerta, la puerta de LA DUDA, lo escribo con mayúsculas porque esa Casa de La Duda es la que provocó en mi infancia mi pasión por estas tierras de bandoleros y contrabandistas. 19 años después volví a entrar en la casa de mis abuelos, volví a entrar por aquella cocina en la que frente a la lumbre, como ya os he contado, mi madre me bañaba en un gran baño los días de matanza. ¡Cuán grande es todo cuando eres pequeño! aquella cocina hace 19 años me parecía enorme, 19 años después o es más pequeña, o yo he crecido, algo falla.
Todo ha cambiado, su distribución, sus puertas; aquella escalera azul cielo que mi abuela pintaba al inicio de cada verano, ya no existe. Aquella "gran" chimenea tampoco está. 19 años después hay algo que no ha cambiado: el olor de la habitación donde mi hermana y yo dormíamos, ¡parece increíble el poder de la memoria olfativa!
19 años después volveré, gracias a su actual propietario, a ver La Duda del Tí Segundo y la Tí Luisa tal y como estaba hace 19 años. Su actual dueño lo quiso quedar todo grabado y me lo va a pasar. Espero que más pronto que tarde os pueda enseñar, tal y como estaba todo, el sitio donde comenzó toda esta pasión.
Ahora comprenderéis el inicio de esta entrada y me creeréis... "19 años después, el pasado domingo volví a La Duda".
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